Lázaro González Valdés, ex preso de conciencia
En 1980, durante el discurso por la celebración del 1 de mayo en la capital de Cuba, Fidel Castro formuló: Quien no tenga genes revolucionarios, quien no tenga sangre revolucionaria (...), no lo necesitamos en nuestro país.
Ahora, treinta años después, el consejo de laicos católicos de La Habana sentencia en un editorial: Los sectores que aspiran única y simplemente a derrocar al Gobierno cubano, no pueden ni deben ser los que tengan en sus manos el futuro de Cuba.
Obviamente quienes apoyan esta postura política ratifican la inamovilidad del gobierno, que en Cuba por precepto constitucional es propiedad exclusiva del partido dirigido por Fidel Castro.
Sin embargo en los sistemas democráticos los gobiernos son derrocados pacíficamente cada cierto tiempo. Es derecho ciudadano protegido por la ley elegir a quien se desea como gobernante. No se estigmatiza como radical a quienquiera echar del poder a éste o aquél funcionario, o a todos a la vez, y tampoco se discrimina por ello.




